Las fases de la unificación alemana
La unión de Alemania se desarrolló en pocos años y en el proceso se pueden distinguir tres fases.
La primera tuvo lugar en 1864, cuando se originó un problema sucesorio en dos ducados que estaban bajo la autoridad de Dinamarca, pero en los que la mayoría de la población era alemana. Prusia los invadió y se anexionó estos territorios.
Posteriormente, entre 1866 y 1869, Prusia se enfrentó a Austria, el otro gran Estado alemán. Bismarck aprovechó que Austria estaba inmersa en la rebelión de los Estados italianos bajo su dominio para invadir el ducado austriaco de Holstein. La derrota del ejército austriaco en la batalla de Sadowa en 1866 supuso la anexión de Holstein y la creación de la Confederación de la Alemania del Norte.
Unos años más tarde, entre 1870 y 1871, Bismarck firmó una alianza militar con los Estados alemanes del sur a la que Francia se opuso, pues una Alemania unificada resultaba peligrosa. Así que, para lograr la anexión de los Estados del sur de Alemania, Bismarck provocó una guerra contra Francia. El emperador francés, Napoleón III, fue derrotado por Prusia en la batalla de Sedán, en 1870, y se rindió en 1871. Como consecuencia de la derrota, ese mismo año, Francia tuvo que ceder a Alemania los territorios de Alsacia y Lorena y, de esta forma, los Estados del sur se unieron al resto de Alemania.
La unificación de los territorios alemanes culminó con la proclamación del Segundo Imperio alemán o Segundo Reich en 1871, y con la coronación de Guillermo I como emperador. El nuevo país, regido por el canciller Bismarck, se convirtió en una de las principales potencias europeas hasta la Primera Guerra Mundial.