Como estudiamos en capítulos anteriores, todos los seres vivos necesitan incorporar materia y energía para llevar a cabo las actividades que los caracterizan, como crecer, desarrollarse, moverse y desplazarse, e incluso reponer células dañadas en su organismo. Vimos también que obtienen la energía que necesitan a partir de los nutrientes y que la función mediante la cual los organismos obtienen y aprovechan la energía almacenada en estos nutrientes es la nutrición. En cuanto al modo de obtener estos nutrientes, ya sabemos que las plantas son organismos autótrofos, ya que fabrican sus propios nutrientes. En cambio, los animales son heterótrofos, pues al no poder producir las sustancias que necesitan para vivir deben alimentarse de otros seres vivos o partes de estos para incorporarlas. En ellos, la nutrición consta de los siguientes procesos: alimentación, digestión, respiración, circulación y excreción.
La alimentación es la incorporación de los alimentos, que no son los mismos para todos los animales: los herbívoros ingieren alimentos de origen vegetal y los carnívoros incorporan alimentos de origen animal. Los animales que comen alimentos de ambos orígenes son omnívoros (del latín omni, que significa “todo” y vorare, “devorar”, “comer”). Otros animales se alimentan de restos orgánicos o detritus, que provienen de organismos muertos, por lo que se los llama detritívoros. Un ejemplo es la lombriz de tierra, que se alimenta de pequeñas partículas orgánicas en proceso de descomposición.
El cuidado de las crías ✍
Mediante la digestión, los animales transforman estos alimentos, de manera que los reducen a partículas cada vez más sencillas para poder asimilarlos y luego eliminan al exterior lo que no puede ser digerido mediante el proceso de egestión. La alimentación y la digestión forman parte de la función de nutrición.
Sin embargo, esta función de nutrición abarca también otros procesos, como la respiración celular, mediante la cual los animales obtienen energía a partir de los nutrientes digeridos. Para llevarla a cabo se requiere el oxígeno incorporado del ambiente y, como resultado, se produce una sustancia de desecho, el dióxido de carbono, que se elimina al exterior. Es importante distinguir entre respiración celular, que es un proceso de producción de energía que ocurre dentro de cada célula del organismo, y lo que habitualmente conocemos como respiración, que involucra a los órganos respiratorios. Durante la respiración ocurre el intercambio gaseoso, que consiste en el ingreso de oxígeno al organismo y la eliminación de dióxido de carbono al exterior.
La circulación es el transporte de sustancias a través del organismo. Por último, la excreción consiste en la eliminación de desechos al exterior.
Si bien todos los animales llevan a cabo cada uno de estos procesos, ocurren de las maneras más variadas entre los diferentes grupos que pertenecen a este reino. De hecho, no todos los animales poseen las mismas estructuras implicadas en la función de nutrición.
